domingo, 18 de junio de 2017

Olvidar el Yoga


Olvidar el Yoga

(Reflexión sobre la regulación estatal del yoga) 
por Cristina Calero

La intención de reglar el yoga, de convertirlo en una técnica avalada por una serie de supuestos reconocidos anatómicos y filosóficos, dista profundamente del verdadero camino del yoga.

Al yoga le ocurre lo que a la filosofía le sucedió hace ya siglos, cuando los filósofos empezaron a responder la pregunta originaria desde su discurso parcial y comenzaron a crear marcos fijos de creencias susceptibles de enseñarse y aprenderse. Pero tanto en el yoga como en la filosofía, una vez perdida la correspondencia, se provoca el olvido y se confunden los medios con la apertura de la posibilidad.

El yoga actual muestra la desconexión abismal que rige nuestra sociedad amnésica, al pretender desde algunas esferas que el camino individual hacia el despertar pueda comprarse y venderse, pueda enseñarse y aprenderse a partir de una instrucción reglada desde las instituciones educativas nacionales. La filosofía puede mostrarnos cómo esta intención acaba por confundir el estudio de la historia del pensamiento y las diversas disciplinas sistematizadas en las que se ha fragmentado la filosofía, con el amor a la sabiduría, la reflexión personal y el estímulo del libre y por tanto antiescolástico pensamiento. 
olvidar el yoga

Reglar el yoga, supeditarlo a un programa fijo que estipule modos, formas, teorías y creencias, es sistematizar su olvido y afianzar la enfermedad de nuestra época: la pérdida de la conexión con lo que realmente somos.

Al igual que un licenciado en filosofía o incluso un profesor de historia de la filosofía puede confundir lo que hace con la asombrosa posibilidad de filosofar, si el yoga se convierte en una teoría-técnica fija, avalada por una administración educativa que refleja todo aquello de lo que nuestra sociedad adolece, sin ninguna duda podemos llegarnos a creer todos que yoga es lo que se enseña o aprende, cuando realmente, el yoga puede ser únicamente donación. En ningún caso depende de determinaciones, voluntades o imposiciones, sino más bien de todo lo contrario. En ningún caso se trasmite a través de un conocimiento teórico-técnico fijado y pre-estipulado, sino a través de un “inconocimiento” que paulatinamente va soltando todo estado “escolar” alcanzado.

¿Cómo reglamos el estar a la escucha “sin expectativa”? ¿Cómo organizamos programas de áreas curriculares que objetiven la posibilidad de suspensión del yo? ¿Cómo definimos un “proyecto” avalado por un conocimiento teórico-técnico para que nuestros alumnos perciban la necesidad de la soledad y el silencio imprescindibles, para asimilar que la ignorancia nos acoge y que la radical incertidumbre puede mecernos en el gozo de simplemente ser?

Sin duda una serie de pasos previos son necesarios para que pueda – quizás- abrirse el espacio que permita la verdadera posibilidad de yoga, pero tales pasos distan enormemente de premisas fijas, apuntes que estudiar, datos de la filosofía hindú, creencias o posturas como objetivos intencionados, puesto que el “aprendizaje” de yoga arranca de la posibilidad de reconocer más allá de todo lo aprendido; parte de la humildad que no determina o interpreta porque sabe que no sabe; surge de la más abierta y sensible de las escuchas, y de la intimidad más profunda con lo que es.

Y todo esto no puede ser reglado. Academizar el yoga, así como la filosofía, es una pretensión normalizadora imposible, a no ser que la afiancen aquellos que han olvidado.

Reflexión por Cristina Calero, profesora de grados universitarios de Filosofía e Historia del arte.
Practicante amante del yoga, particularmente de Yoga Dinámico y Meditación Somática.
Publicada originalmente en yogaenred y la web de yoga dinámico


lunes, 12 de junio de 2017

Yoga dinámico para el buen dormir




Esta cortita práctica de yoga dinámico restaurativo está especialmente diseñada para la tarde-noche. Después de una intensa jornada de trabajo el cuerpo y la mente necesitan descanso, nutrición y regeneración.  Esta sencilla práctica es una invitación a la interiorización y al descanso.  Te preparará para tener un sueño profundamente reparador.  

Recomendaciones: muévete lentamente y con sensibilidad. No tengas prisa, si estás disfrutando de permanecer en un ulola  por largo rato siéntete libre de hacerlo.  Deja la respiración completamente libre y silenciosa, no hagas nada con ella, no la manipules.  Sobre todo siente, disfruta... 

Recuerda:  El yoga dinámico es una práctica que no usa los dogmas ni las creencias sino el sentir.  El yoga dinámico es eso, dinámico, por lo que esta secuencia es plástica y se adapta a cada momento y a cada persona.  Por lo tanto, si ya eres un estudiante experimentado, siéntete libre de adaptarla a tí.

Espero que la disfrutéis!

Llorenç

jueves, 23 de marzo de 2017

Practicar la visión




    Qué es practicar la visión?

    Practicar la visión es integrarlo todo. Todo es todo, sin excepción. Si hay miedo se trata de sentir el miedo, de ver el miedo, de abrazar el miedo. Si hay ira sentir la ira, abrazar la ira. Si hay pensamientos, ver los pensamientos, sentirlos y abrazarlos. Cuando hay alegría, sentir la alegría, ver la alegría, abrazarla. Cuando miras, cuando practicas la visión, sucede algo muy especial: así como cuando los rayos del sol disuelven el hielo al posarse sobre él, al mirar, se disuelve también lo que miramos, abriéndose un espacio claro y sin confusión. 

    Por qué? Porque nada de lo que miras existe de verdad, nada de lo que miras tiene consistencia, solidez. Son como las nubes en la inmensidad del espacio, cuando el sol de la visión se posa sobre ellas se disuelven en su infinitud.  


    Llorenç Mestre



martes, 7 de febrero de 2017

Meditando paso a paso







Podríamos decir que la meditación es un proceso a través del cual fundimos o intimamos la mente con un objeto que no engaña.  La mente se transforma, se tiñe de este objeto.  El objeto no debe perturbar la mente sino pacificarla.  El objeto no engaña porque es una realidad, es una verdad.  No es engañoso.

Durante la meditación somática la mente se vuelve íntima con las sensaciones del cuerpo.  A medida que esto se va profundizando de manera natural, la mente empieza a percibir sensaciones más sutiles y placenteras, más silenciosas y relajadas.  La mente cambia su cualidad de lo burdo a lo sutil, hacia su propia claridad.

Para que este proceso pueda suceder  tienes que dejar ir la habilidad de la mente por imaginar.  Esto es dejar ir las mentes o los pensamientos  que perturban la paz intrínseca de la mente, que perturban su claridad.  Esto es, dejar ir la anticipación, la prisa, el aburrimiento, el enfado, el recuerdo, el análisis, el apego …

No obstante, en este proceso, la mente tiene que mantener cierto reconocimiento.  Necesitas distinguir si estás en tensión o relajado, si estás disfrutando o si la mente cambia su percepción.  Necesitas darte cuenta de lo que está sucediendo tan relajadamente como sea posible.  

A medida que la mente va intimando con las sensaciones cada vez más sutiles, la mente se va fusionado con estas sensaciones, posiblemente más gozosas, más claras, más tranquilas y nítidas.

Cuando empieces a reconocer esta cualidad gozosa de la mente tienes que permitirte intimar más  con ella y sostenerla, permitiendo que crezca y se profundice.  Finalmente debes identificarte con esa cualidad.

Debes aprender a identificarte con el gozo,  la paz que se abre, con la claridad y el amor que ahora están presentes, no con la habilidad de la mente por imaginar o las perturbaciones mentales.  Esta es la esencia, la naturaleza de la mente raíz que reside en el chakra del corazón.


                                                                                                              LLorenç  Mestre

                                                                                                                         www.nirodhayoga.com