lunes, 23 de marzo de 2020
sábado, 21 de marzo de 2020
viernes, 20 de marzo de 2020
miércoles, 18 de marzo de 2020
domingo, 1 de marzo de 2020
- SOMOS SERES ENERGÉTICOS -
- Somos seres energéticos, por eso, nuestras actitudes, acciones, pensamientos, emociones o sentimientos aumentan o disminuyen nuestra energía.
- Nuestros cuerpos energéticos se destruyen y se vuelven oscuros con la ira, la preocupación, la crítica, la discusión y cualquier pensamiento o emoción con el que no nos sentimos a gusto. Mientras sean habituales en nuestras vidas no levantaremos cabeza. Estaremos desvitalizándonos, entregando nuestro poder, nuestra energía.
- En cambio, nuestros cuerpos energéticos rebosan de energía con cualquier pensamiento o emoción con el que nos sentimos a gusto y sea de beneficio para nosotros y los demás.
- No es tanto acumular fuerza y energía sino no malgastarla.
- Siente en qué manera, a lo largo del día, vas regalando tu energía, destruyendo y entregando tu poder.
- Perderás tu poder si no estás vigilante. Observa por donde pierdes tu poder.
- Si quieres recuperar tu poder, debes dejar de drenar tu energía. Debes dejar de dar el poder a todos los pensamientos y emociones que te consumen. Pasa página.
- Como te sientes cuando tienes miedo? Pierdes tu poder?
- Sin energía nada funciona ¿ por que piensas que va a ser diferente para tí?
- El alimento es la fuente de energía del cuerpo físico. Pero y la de los otros cuerpos?
- Si no te vuelves consciente de ser un ser energético no harás nada para no perder tu energía. No harás nada para alimentarte.
- Los cuerpos energéticos también nutren al físico.
- Hay más de un cuerpo energético y cada uno se nutre de diferentes formas de energía sutil.
sábado, 28 de diciembre de 2019
La mentira del ego y nuestra verdadera Identidad
"Mientras no desenmascaremos al ego, éste seguirá engatusándonos como un político deshonesto que no cesa de hacer falsas promesas, como un abogado que inventa constantemente justificaciones y mentiras ingeniosas, o como un presentador de televisión que habla sin parar, produciendo una corriente constante de cháchara amable y hueca mente convincente, que en realidad no quiere decir nada.
Vidas enteras de ignorancia nos han llevado a identificar la totalidad de nuestro ser con el ego. Su mayor triunfo es persuadirnos para que creamos que sus intereses y conveniencias son os nuestros, e incluso para que identifiquemos nuestra supervivencia con la suya. La ironía es feroz, si consideramos que es precisamente el ego y su aferramiento lo que se halla en la raíz de todo nuestro sufrimiento. Sin embargo, el ego es tan convincente, y hace tanto tiempo que nos tiene engañados, que la sola idea de vivir sin él nos aterroriza. Carecer de ego, nos susurra, es perderse la intensa aventura de ser humano, verse reducido a un robot insípido o un vegetal sin cerebro.
El ego se aprovecha con gran maestría de nuestro miedo fundamental de perder el control y a lo desconocido. Así podemos decirnos: " verdaderamente, tendría que renunciar al ego, me hace sufrir muchísimo; pero entonces ¿ qué va a ser de mi?".
Y el ego argumenta persuasivamente: "ya se que a veces soy un estrobo, y creeme que comprendo que quieras prescindir de mi. Pero ¿De veras lo quieres? Piénsalo bien; si me voy, ¿qué va a ser de ti? ¿quien se ocupará de ti? ¿quién te cuidará y te protegerá como lo he hecho yo todos estos años?"
Aunque fuéramos capaces de advertir las mentiras del ego, nos asusta demasiado abandonarlo. Sin un verdadero conocimiento de la naturaleza de nuestra mente, de nuestra verdadera identidad, no tenemos otra alternativa. Una y otra vez nos rendimos a sus exigencias con la misma tristeza y repugnancia con que el alcohólico acude a la bebida y que sabe que lo está destruyendo, o el drogadicto a la droga que, tras un breve rato de euforia, lo dejará rendido y desesperado."
"Libro tibetano de la vida y la muerte"
Sogyal Rimpoché
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