jueves, 8 de diciembre de 2016
martes, 29 de noviembre de 2016
domingo, 27 de noviembre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
El poder del pensamiento y la meditación
Mi maestro de meditación, Guen Kelsang
Tharpa, para ilustrar sus enseñanzas
budistas, siempre nos contaba la historia
de un monje muy peculiar: Geshe
Bengungyal. Este monje, no se sentaba a
meditar de la manera tradicional, tampoco hacía ruedas de oración ni nada por
el estilo. Los demás monjes lo tenían
por un vago e incluso era criticado por su actitud aparentemente poco
disciplinada. Sin embargo, el mencionado Geshe, se pasada las 24 horas del día observando su
mente, sus pensamientos y sus intenciones.
Por cada pensamiento virtuoso (positivo) ponía una piedra blanca y por
cada pensamiento no virtuoso (negativo) ponía una piedra negra. Al final del día contaba el número de piedras
blancas y de piedras negras. Si las
blancas superaban a las negras se felicitaba y si las negras eran superiores a
las blancas se volvía más consciente de que tenía que trabajar más para refinar
sus pensamientos.
Con esta enseñanza el maestro nos
quería decir que lo importante es como llevamos la enseñanza a la
práctica. Podemos pasarnos horas y años
meditando, alcanzar niveles de paz sublimes pero al salir de la meditación y volver
a la vida cotidiana, dejarnos invadir por multitud de pensamientos distraídos, negativos o de dudosas intenciones, incluso, a veces más que si no hubiéramos estado meditado. Realmente meditar así no sirve para
nada. Únicamente para tener un rato agradable como el que
podríamos tener tomando cualquier tipo de droga.
Entonces, para qué nos sirve la meditación? Para mi la meditación es un entrenamiento de
la mente en atención. En darte cuenta de
lo que está realmente sucediendo dentro y fuera de ella, si es que hay fuera de
ella. Reconocer el dolor que provocan los pensamientos negativos y el gozo que provocan los positivos y las buenas intenciones.
Reconocer la maraña de
pensamientos distraídos y las jugarretas
de la imaginación durante la meditación, nos
facilita ver que el mismo juego de la mente está sucediendo las 24 horas
del día. El momento posterior a la
práctica de la meditación es la verdadera práctica. A veces nos pasamos años practicando la
meditación formal sin que nada cambie en nuestra mente, simplemente porque no
lo ponemos en práctica fuera de ella. Nos dejamos arrastrar por esta multitud de
pensamientos que nos invaden y que lo más probable es que ni siquiera sean
nuestros.
En este sentido Geshe Bengungyal
iba por el buen camino, de vago no tenía ni un pelo, todo lo contrario, la verdadera práctica es reconocer los
contenidos la mente, intenciones, pensamientos, imaginaciones… en todos los momentos de nuestra vida, porque son estos los que crean nuestra
desdicha o felicidad. Sin desarrollar Satya, una gran honestidad, esta labor es prácticamente imposible.
Llorenç Mestre
Llorenç Mestre
jueves, 29 de septiembre de 2016
La meditación, una nueva medicina
Habrá más 50 expertos en
psicología, ciencia y espiritualidad que protagonizarán más de 26 talleres y
una veintena de mesas redondas. El congreso tendrá lugar en la Facultad de
Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna-Universitat Ramon
Llull de Barcelona, organizado por el Instituto Gestalt y la Escuela de Gestalt
de Cataluña Espailúdic.
En su primera edición, el
congreso congregó a más de medio millar de inscritos: cada día la meditación
despierta más interés, se incorpora en más ámbitos como la empresa y la escuela
y son más las personas que meditan. ¿Por qué meditar es tendencia? ¿Cuáles son
los beneficios de la meditación?
Se ha comprobado también que se
reduce el acortamiento de los telómeros (nombre que reciben los extremos de los
cromosomas), un factor determinante para incrementar la longevidad.
La amígdala, la glándula que nos
hace reaccionar de una manera visceral, también se hace más pequeña gracias a
la meditación.
Pero además meditar contribuye a
reducir el dolor y a mejorar la conectividad neuronal, entre otros, porque
modera la liberación de cortisol, una sustancia que se segrega en abundancia en
situaciones de estrés y que tiene multitud de efectos negativos sobre el
sistema nervioso, sobre el sistema inmunitario y el organismo en general.
Últimamente los estudios que
relacionan el estrés con la aparición de trastornos y enfermedades no para de
crecer.
“La práctica de la meditación nos
ayudar a estar atentos y nos enseña cómo podemos hacer las cosas con menos
esfuerzo, más calma y serenidad. La meditación nos ayuda a colocar la atención
en el momento presente y evita que nos dispersamos haciendo más de una cosa a
la vez. Nos facilita la aceptación de la vida y de las emociones tal como son y
nos hace más espontáneos con nuestra manera de ser”, dice Ferran Lacoma,
promotor del II Congreso de Terapia y Meditación.
Y añade: “La idea de este
congreso nace de la voluntad de crear un puente entre Occidente y Oriente.
Somos muchos quienes practicamos la psicología y la meditación, y quisimos
compartir lo que hacemos y cómo trabajamos con estas dos herramientas capaces
de mejorar la calidad de vida de la persona. La meditación y la terapia se unen
con el objetivo que la gente tenga una vida más tranquila y completa y puedan
vivir con más alegría y aceptación“.
Mireia Darder, la otra promotora
del congreso, dice: “He visto muchas personas que se han trabajado intensamente
en el ámbito psicológico y, a pesar de ser muy conscientes y tener un notable
conocimiento de sí mismas, estaban atrapadas en su manera de hacer y en su
carácter. Este congreso me pareció una gran oportunidad para ver cómo podemos
conseguir que estas dos partes nuestras, la que nos proporciona respuestas
rápidas adaptativas al medio -nuestro ego- y la parte que nos permite tomar
conciencia de que somos mucho más que esto, pueden compaginarse y coexistir a
la vez”.
Héctor Grijalva, médico neurólogo
y psicoterapeuta que también participará en este II Congreso de Terapia y
Meditación, trabaja en la Universidad la Concordia a Aguacalientes (México).
Grijalva ha aplicado la meditación en poblaciones de alto riesgo en México y ha
comprobado directamente sus beneficios. Gracias a talleres que combinaban
psicoterapia y meditación que eran impartidos a niños de 9 años diagnosticados
de TDAH, muchos de ellos redujeron su hiperactividad y mejoraron su capacidad
de atención.
El Dr. Grijalva también trabajó
con adolescentes que habían cometido algún delito menor y en lugar de
castigarlos se los ofreció la posibilidad de participar en sesiones de
meditación activa, meditaciones dirigidas y, además, ejercicios de relajación.
La percepción interior de estos jóvenes mejoró notablemente. “Los cambios que
produce la meditación no son solamente un relajación muscular, sus efectos van
muy allá. De hecho se trata de un cambio más importante porque la meditación
modifica la personalidad, mejorándola”, asegura Héctor Grijalva, que está
convencido de que la meditación puede convertirse en un gran recurso de la salud
pública, puesto que puede reducir en muchos casos la medicación.
Se ha visto que la meditación
reduce el miedo y la ansiedad facilitando un mayor control emocional y
cognitivo.
El maestro vedanta advaita,
Sesha, invitado de honor del II Congreso de Terapia y Meditación, ha dedicado
buena parte de su vida a experimentar y a enseñar la meditación y asegura que:
“Centrar la atención sin esfuerzo en el mundo que surge del aquí y ahora es la
única manera de evitar el sufrimiento. Y este es también el principal objetivo
del proceso terapéutico”.
El II Congreso de Terapia y
Meditación reunirá más de 50 expertos en psicología, ciencia y espiritualidad
que debatirán la relación en la terapia y la meditación y expondrán los
beneficios y aplicaciones de la meditación.
Texto publicado en la revista digital Yoga en red.
http://www.yogaenred.com/2016/09/29/la-meditacion-una-nueva-medicina/
Texto publicado en la revista digital Yoga en red.
http://www.yogaenred.com/2016/09/29/la-meditacion-una-nueva-medicina/
La zanahoria, ese “invento” moderno
Quizá no lo sabía, pero la zanahoria naranja y de forma alargada que rallamos, incluimos en nuestras sopas y guisos y damos a nuestros bebés en puré, ¡no apareció hasta después de la invención de la máquina de vapor!
Pues sí; lo
cierto es que, al menos en la forma en que nosotros la conocemos, sólo se
popularizó después de 1830.
Antes de eso
la palabra zanahoria ya existía, pero era un término genérico que designaba
todo tipo de raíces de plantas pertenecientes a la familia de las umbelíferas
(hoy también conocidas como apiales), entre ellas la reina de los prados, el
tóxico perejil gigante, el hinojo o el apio.
Seguro que
usted ha visto en más de una ocasión alguna de estas plantas que crecen en los
campos dando forma a lo que parece una sombrilla. Precisamente, su nombre
latino proviene de la palabra “umbra”, que significaba sombra y que todavía
está presente en el actual “umbrella” inglés (en español, paraguas).
Si probase a
arrancar alguna (por favor, ¡que no sea el perejil gigante, altamente tóxico!)
vería que su raíz recuerda vagamente a la forma de una zanahoria. Sin embargo,
es muy pequeña y de color blanco o amarillento. Esas raíces eran muy utilizadas
por los griegos por sus virtudes medicinales, aunque por supuesto no las usaban
para preparar guarniciones de ningún tipo.
De hecho,
tienen escaso sabor y su núcleo es leñoso (casi como madera). Por lo tanto, no
parece nada con lo que disfrutar llevándose a la boca, salvo que se comiesen en
períodos de hambruna, cuando no quedaba otra.
Entonces, ¿de dónde salió la
zanahoria naranja?
A fuerza de
seleccionar, los agricultores lograron diferenciar dos tipos de zanahorias: las
blancas y las violetas, estas últimas especialmente extendidas por Europa
durante la Edad Media.
Estas
zanahorias violetas eran ricas en antocianina, un pigmento antioxidante que hoy
podemos encontrar especialmente en los arándanos.
La verdad es
que no se sabe cómo aparecieron, en torno al S.XVII, las zanahorias de color
naranja, llenas de carotenoides. Pero lo que sí se sabe es que existían, porque
pueden verse en algunos bodegones flamencos de la época.
Sin embargo,
de acuerdo con el especialista Bernard Bertrand, no fue hasta 1830 cuando los
criadores fueron capaces de obtener las zanahorias de color naranja y de forma
cónica, tal y como las conocemos hoy en día. (2)
¿Por qué los salmones son
anaranjados?
Los
carotenoides son pigmentos de color naranja que toman su nombre de la
zanahoria.
Sin embargo, también se encuentran en otras plantas, y en particular en el plancton marino del que se nutren los crustáceos. Al comer el plancton, los niveles de carotenoides aumentan también en estos últimos, pero no manifiestan su color anaranjado porque permanecen ligados a otras sustancias mientras los crustáceos están vivos. Sin embargo, el color sí se revela cuando los cocinamos (camarones, langostas…).
Un paso más
allá en la cadena trófica (y por tanto en la acumulación de sustancias), los
salmones son una de las especies de peces que más crustáceos consume. Esa es la
razón de que su carne tenga un color anaranjado tan vivo; está cargada de los
carotenoides que se encontraban en los crustáceos que a su vez se habían
alimentado de plancton, que ya de por sí es muy rico en ellos.
Con nosotros
sucede exactamente lo mismo: podríamos terminar de color naranja si comiésemos
demasiadas zanahorias. Pero ¡ojo! Aunque para los salmones esa “sobredosis” no
resulte tóxica, para nosotros sí lo es.
Recoja zanahorias silvestres
He dicho más arriba que la zanahoria
silvestre no tiene un sabor demasiado bueno, pero lo cierto es que hay una
excepción.
Si usted tiene el cuidado de
recogerlas en otoño, antes de que la planta suelte sus semillas, podrá
disfrutar de una raíz tierna y dulce al mismo tiempo.
Bernard Bertrand asegura que algunas “tienen
sabor a regaliz y son aún más dulces que las zanahorias cultivadas”.
La zanahoria silvestre es una planta
de entre 40 y 80 cm de alto. Sus hojas están finamente recortadas y posee
numerosas florecillas blancas que nacen en umbelas, a veces con una flor roja o
negra en el centro. El tallo, por su parte, es grande, hueco y peludo.
Esta planta puede encontrarse en
medio de los prados secos o del césped, al borde de los caminos y carreteras o
en terraplenes. Se trata de una planta “pionera", capaz de colonizar áreas
todavía desprovistas de vegetación.
Debe prestar especial atención para
no confundirla con la cicuta, la planta tóxica con la que Sócrates se envenenó.
La ingesta de cicuta provoca, en la hora siguiente, trastornos digestivos
(especialmente cuando lo que se consume es la raíz), mareos, dolor de cabeza,
parestesia (sensación anormal, de cosquilleo, calor o frío, derivada de
problemas en el sistema nervioso o circulatorio), disminución de la fuerza
muscular y, finalmente, la parálisis.
Pero en realidad no es tan fácil confundir la
cicuta y la zanahoria silvestre: el truco está en su olor, que es completamente
diferente. La planta de la zanahoria desprende un olor indiscutible cuando se
corta, se aplasta o se restriega, mientras que el olor de las hojas trituradas
de cicuta es pestilente (se dice que es semejante al de orina de rata pero,
¡¿quién conoce ese olor como para compararlo?!).
Además, las hojas de la zanahoria no miden más de 10 cm, y las de la cicuta son notablemente más grandes (hasta 40 cm).
Además, las hojas de la zanahoria no miden más de 10 cm, y las de la cicuta son notablemente más grandes (hasta 40 cm).
Una hortaliza rica en nutrientes que
curaba las aftas
Beber una
decocción de hojas de zanahoria (un puñado por cada dos vasos de agua) es un
remedio tradicional para curar las aftas (pequeñas úlceras o llagas que
aparecen generalmente en la mucosa bucal).
Las zanahorias son muy ricas en betacaroteno (provitamina A). Sólo con 25 g diarios se cubre más de la mitad de las necesidades diarias de esta vitamina. Por otro lado, su contenido en vitamina C es medio, con 7 mg cada 100 g. Y además contiene todas las vitaminas del grupo B a excepción de la B12 (presente únicamente en productos de origen animal).
Las zanahorias son muy ricas en betacaroteno (provitamina A). Sólo con 25 g diarios se cubre más de la mitad de las necesidades diarias de esta vitamina. Por otro lado, su contenido en vitamina C es medio, con 7 mg cada 100 g. Y además contiene todas las vitaminas del grupo B a excepción de la B12 (presente únicamente en productos de origen animal).
Los
minerales que aporta también son numerosos, en particular calcio, magnesio,
potasio y hierro. Y, asimismo, es importante su contenido en fibras
alimentarias, que se reparte casi a partes iguales entre fibras hidrosolubles
(1.742 mg cada 100 g) y no hidrosolubles (1.889 mg cada 100 g).
¿Hortaliza o fruta?
De acuerdo con los textos
reglamentarios de la Unión Europea, la zanahoria está clasificada como una
hortaliza. No obstante, debido a un reglamento que precisa que sólo las frutas
pueden servir de base para la confección de mermeladas, a la zanahoria se le ha
dado el estatuto de fruta y no de hortaliza para esta utilización. De ese modo
se protege la mermelada de zanahoria, una especialidad local portuguesa.
Luis Miguel Oliveiras
Luis Miguel Oliveiras
Revista digital Tener Salud
PD. Advertencia importante a la hora de cosechar o manipular plantas umbelíferas:
Las orugas que viven en las plantas
de la zanahoria y otras umbelíferas concentran en su cuerpo moléculas
fotosensibilizantes, es decir, que generan reacciones adversas al contacto con
la luz.
Estas moléculas no afectan a las orugas, pero sí a los pájaros que las comen, que terminan sufriendo una extrema sensibilidad a la luz que les provoca horribles quemaduras solares.
Estas moléculas no afectan a las orugas, pero sí a los pájaros que las comen, que terminan sufriendo una extrema sensibilidad a la luz que les provoca horribles quemaduras solares.
El perejil gigante (Heracleum
mantegazzianum), del que ya hemos dicho que es una planta umbelífera
altamente tóxica, llegó hace no demasiado tiempo a nuestro país, pero está
considerada una especie invasora.
Su savia contiene un fluido acuoso e incoloro que no produce dolor al entrar en contacto con la piel, pero resulta extremadamente peligroso si contiene las moléculas fotosensibilizantes de las que hablamos. Provoca graves quemaduras y dolorosas ampollas una vez la piel se expone a la luz, e incluso a veces deja cicatrices.
Su savia contiene un fluido acuoso e incoloro que no produce dolor al entrar en contacto con la piel, pero resulta extremadamente peligroso si contiene las moléculas fotosensibilizantes de las que hablamos. Provoca graves quemaduras y dolorosas ampollas una vez la piel se expone a la luz, e incluso a veces deja cicatrices.
Además, se trata de una planta común
en los jardines porque es muy decorativa. Cada año se producen cientos de
accidentes de este tipo. ¡Tome sus precauciones y evite tocar el perejil
gigante sin guantes o alguna otra protección!
En caso de contacto con la piel,
debe eliminar la savia lo antes posible, teniendo cuidado de no extenderla y
ampliar con ello la zona afectada. Para ello, reitre la savia de la piel con
una toalla de papel y sin frotar. Luego lave la zona con jabón y enjuáguela con
agua. Evite exponer el área afectada a la luz durante al menos 48 horas y acuda
al médico lo antes posible.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
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